Aquí sigo,
Sigo cansada.
Cansada de luchar
Cansada de ver el destello al final del túnel sin llegar a la Luz.
Cansada de rozar con los dedos mis sueños,
de que siempre falte un poco más,
y esté cansada para dar ese paso extra.
Aún así,
aquí sigo.
A gatas,
a rastras,
a trompicones.
Con lágrimas,
sin fuerza para darme por vencida,
sin fuerzas para darme por derrotada,
he llegado demasiado lejos,
he empeñado demasiada vida
como para dejarlo ahora a medias.
Sí,
nos está costando la vida vivirla
pero no voy a volver a enterrarme antes de tiempo.
No puedo crecer sin su calor
aunque me queme las alas.
Derretiré mis hielos
con las hogueras donde se queman mis inciensos.
Me refugiaré en los brazos de Morfeo
para amanecer como un ave fénix,
llena de polvo,
entre cenizas de un pasado gris,
que resaltan mis colores,
una vez más,
me sacudiré los escombros de las batallas libradas,
y respiraré el aroma de las flores que brotan a los lados de mis caminos.
Con miedos.
Con dudas.
Pero siempre hacia adelante.
Resurgiendo.
De nuevo.
Cada amanecer.
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