domingo, 11 de marzo de 2018
Murallas
El tiempo apremia a no andarse con rodeos,
aun resultando inevitable no querer embellecer el deseo.
Incluso siendo hermoso de por sí,
no faltará quién lo afee, lo oscurezca y lo intente convertir en algo repulsivo.
Y tal vez lo consigan.
Y perdure así en las mentes por muchos siglos.
Arrebatando algo tan dulce y vital del pedestal donde pertenece...
hasta el olvido.
Pero no se puede tapar el Sol con un dedo,
nada permanece oculto eternamente.
Al final el velo se desvanece en la nada que la verdad ofrece.
Y entonces vamos, poco a poco,
quitándonos esos miedos infundados a vivir plenamente.
Ahí es cuando empieza a resurgir de las cenizas la Vida.
La Vida que ilumina,
que tira nuestros muros,
haciendo que también nuestras barreras caigan.
Incluso nuestras protecciones... pero...
Qué es la Vida si no se puede vivir?
Qué es el Amor si no te arriesgas a sufrir?
Solo entregándose por completo se encuentra la plenitud que nos aguarda.
Solo tirándose al vacío sin red,
es como aprenderemos a hacernos uno con el aire,
y conseguiremos volar.
Porque no sabemos lo fuertes que somos
hasta que la única opción es luchar,
ni lo poderosas que somos
hasta que la única vía es crear.
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